Introducción al mundo de Osaín: el legado de todo olosha


El reino de Osaín u Osayin abarca toda la flora, la fauna y la tierra. Osaín es céntrico en las prácticas de la regla de Osha. Aquellos de nosotros que somos iniciados como olorishas sabemos que nacemos con hierbas y volvemos a Olofi gracias al poder de las hierbas.


Osaín vive en el bosque, el monte. Está representado como un anciano con un ojo, una pierna, un brazo, una oreja grande que es sorda y una oreja pequeña que le permite escuchar los sonidos más débiles del bosque. ¿A qué se debe la deformidad de Osaín? Hay al menos tres patakís (historias populares de los orishas) que describen conflictos entre Osaín, Oyá, Shangó e Ifá. Finalmente, todos los patakís terminan con Osaín mutilado y los secretos de las hierbas desparramadas en el suelo del bosque para el uso de todos los Orishas.


Aprender los secretos de Osaín requiere toda una vida de dedicación. No basta con memorizar las plantas y tener un conocimiento general de cómo se usan. Los poderes de las plantas solo pueden comprenden completamente cuando aprendemos no sólo con Osaín, sino también teniendo en cuenta el mundo de los espíritus y escuchando a las plantas mismas. Se necesita una mente abierta y empática, una memoria privilegiada para aprender a ver y sentir más allá de lo que nuestros cinco sentidos nos permiten percibir.


Comprender el poder de las plantas es una experiencia personal, sin embargo, también es parte de una experiencia comunitaria. Cada persona tiene una relación única con la naturaleza y con su propio cuadro espiritual. El conocimiento es compartido y esa es una parte intrínseca de las lecciones que aprendemos cuando estudiamos el mundo de Osaín.



El aprender sobre Osaín es una experiencia personal


Cuando una persona dedica tiempo a aprender sobre el mundo de Osaín, comienza una experiencia personal. Esta experiencia es una trayectoria que puede tener ventajas iniciales en función de múltiples elementos. Por ejemplo, una persona criada en un entorno rural puede tener una comprensión más profunda de los ciclos de la tierra y estar mejor en sintonía con ellos que una persona criada en el centro de la ciudad donde no hay campos para explorar. Factores como la educación, la educación, los prejuicios culturales e incluso el acceso al aprendizaje de lenguas extranjeras, por nombrar algunos, juegan un papel importante en cómo aprendemos.


Independientemente de lo que adelante o retrase nuestro aprendizaje, lo fundamental es nuestro deseo de aprender. Habrá quien tenga ventajas iniciales, pero carezca de deseo de aprender y aquellos que tienen menos disponibilidad de recursos, pero un gran corazón y mente para dedicar a la búsqueda del conocimiento de Osaín. Lo que realmente importante es reconocer que se necesita una mente abierta y tranquila para escuchar y estar en comunión con las energías de las plantas. La flora no tiene otra forma de comunicarse que, a través del aroma, el color, el gusto y sí, hasta de los patrones de energía que transmiten y que debemos aprender a escuchar para comprender.


El aprender sobre Osaín es una experiencia comunitaria


Oddú Ogbe dí nos dice que el conocimiento es compartido. El conocimiento compartido es poder. Cuando una comunidad se une para compartir lo que sabe se empodera en conjunto, crece y prospera en conjunto. Cuando aprendemos sobre Osaín como comunidad religiosa y compartimos nuestro trayectoria y conocimientos personales, crecemos sin egoísmos y sin temores infundados. ¿Cuántas veces no he escuchado yo como excusa para no compartir conocimientos, “es que no se debe enseñar todo lo que se sabe”? Eso se llama inseguridad y egoísmo. No muere del que sabe cómo el que no sabe. No tema compartir lo que conoce, a fin de cuenta el mismo Osaín aprendió con duras lecciones a gran costo personal que el conocimiento hay que compartirlo y no ser egoísta.


Compartir nuestra interpretación y recopilación de experiencias sobre una planta determinada y las cosas que la planta puede hacer nos permite crear mejores ebbó. Además, cuando nos unimos para compartir experiencias, incorporamos un elemento crucial adicional: lo que aprendemos con nuestros guías espirituales y con Osaín y por medio de los otros orishas, todos en comunicación directa con las energías de la naturaleza debido a su fluida naturaleza espiritual.


¿El aprender sobre Osaín es un rol específico a un determinado género?


Como olosha, yo tengo mis conflictos con los roles prescritos por género en nuestra religión. A pesar de que Osaín no es coronado y no monta cabezas, existe una preponderancia de hombres como albaceas del conocimiento de Osaín. ¿Tienen las mujeres un rol oficial en la tradición Lukumí con respecto al conocimiento, uso y manejo de las hierbas, plantas y animales? ¿Qué tal con respecto a Osaín? ¿Cuándo juegan las oloshas un rol directo relacionado a Osaín?


Osaín es el orisha que representa la totalidad de la naturaleza, tiene el poder y el dominio de la totalidad de la vegetación (hierbas, vides, plantas, árboles y naturaleza o "el monte"), también gobierna sobre los animales (insectos, reptiles, peces, aves, mamíferos), así como minerales (rocas, metales y diferentes tipos de tierra). En algunas casas, recibir Osaín está reservado para los oloshas. Incluso hay un pakatí en oddú Iwori Yeku que se refiere a la desobediencia de un Osaínista que compartió sus secretos con su mujer y Osaín los castigó a ambos transformando a la mujer en un hombre y al sacerdote Osaín lo recompensó por su trasgresión con impotencia, la pérdida de audición y de la vista. ¿Es esto un patakí preventivo o es simplemente un código o señal entre hombres para evitar que las mujeres aprendan?


Me pregunto si el patakí donde Oyá y Shango ayudan a obtener la calabaza de Osaín llena de hierbas y secretos y compartirla con los otros orishas no es una forma de llegar a un balance sobre la acumulación excesiva y el no compartir conocimientos.


Una observación, Osaín está representado por una figura masculina y nuevamente este orisha no es coronado sino recibido, sin embargo, otros orishas asociados con la masculinidad, todos coronados, son Shangó, Obatalá, Ogún, Ochosi, Babalú Aiyé y Aganyú y he conocido a innumerables iyaloshas quienes están iniciados a ellos.


Cuando le hice la pregunta a mi padrino Jorge Puig Kaiser, Iwori Oddí, que tiene 91 años, me dijo con voz tranquila y lenta: “Haz siempre lo que tu propio Orisha alagbatori te permita. Consulta con tu orisha y también cuenta con tu propio orí y no fallarás". Dejo que todos cuenten con la guía de sus mayores y sus orishas para tomar sus propias decisiones.


En cualquier caso, no se puede negar que las oloshas juegan un papel integral en el culto a Osaín. Desde cultivar las hierbas hasta curar y crear ebbó con ellas, las manos de las mujeres siempre han estado presentes en nuestras prácticas. No hay nada que se compare con el compañerismo y la energía que se genera cuando los iyaloshas y los babaloshas prestan sus voces, manos y corazones al proceso de creación de omiero. Es en este proceso que los frutos de Osaín se transforman con oraciones y canciones en las aguas lustrales para dar a luz un iyawó y sus propios orishas.


Mi pregunta para cada uno de ustedes es la siguiente, ¿porqué no aprender sobre la flora, fauna y los minerales cuando ese conocimiento puede ser lo que le salve a usted como Olosha o lo que le proteja a usted y a otros?


Voy a continuar esta conversación sobre Osaín en escritos subsiguientes donde hablaré de manera general sobre los conceptos y las practicas sobre el mundo de Osaín.


Como siempre, sus pensamientos sobre el tema y sus comentarios son apreciados.


Omimelli

Oní Yemayá Achagbá




© 2023 by Going Places. Proudly created with Wix.com