La columna vertebral de la veneración as los egún


Opa Egún con una cobertura de tela diseñada por Omimelli

Para los lukumí, los yorubas y los seguidores de las Regla de Osha, los egún son la base de nuestro sistema de creencias. El egún, o egungún en plural, significa huesos en yoruba. El egún representa los espíritus de la línea de sangre ancestral, ya sea que esa persona sea un olosha o no. Si la persona es un olosha, entonces los egún también incluyen a los antepasados ​​vinculados por ordenación.


A nivel mundial, la popularidad de la religión Lukumí continúa engrosando las filas de neófitos. En su mayor parte, los recién llegados buscan sinceramente un sentido de comunidad y espiritualidad. Algunos están tratando de reconectarse con sus raíces, ya sean afrodescendientes o caribeños, mientras que otros provienen de orígenes y países completamente diferentes. Algunos tienen la suerte de encontrar casas de ilés u orishas de buena reputación en sus pueblos o regiones. Sin embargo, algunos no tienen tanta suerte. Su búsqueda comienza en Internet, en sitios de redes sociales y blogs diseñados para atraer y acumular ahijados y clientes potenciales para lecturas y trabajos.


Las redes sociales son una mina de lo bueno, lo malo y lo feo. Subrayo la importancia de ser cauteloso. Un neófito que depende únicamente de las redes sociales para aprender nunca experimentará realmente a los orishas. El culto a los egún es una práctica comunitaria y familiar. No es cosa que se construya sobre la marcha donde cualquier persona puede crear altares y rendir culto a los egún sin una estructura adecuada.


Hay varias formas de comenzar a aprender sobre los orishas; sin embargo, cuando una persona comienza desde cero, entendiendo y aprendiendo sobre los fundamentos de la religión como lo son los egún, las posibilidades de éxito aumentan.


Los elementos de un altar a los egún


La veneración y el culto a Egún requieren un entrenamiento práctico. Voy al punto como de habitual. La veneración a los egún va más allá de la creación de un bonito santuario. Más allá de las herramientas, aunque las herramientas tienen su importancia. Se necesita una comunidad y adorar juntos cara a cara (claro está hoy día estamos algo limitados por el COVID-19).


En general, el santuario de Egún es de estructura simple. Tradicionalmente se coloca al aire libre debajo de un árbol. ¿Cuál árbol? eso dependería de la región donde habita la persona. Cuando vivía en el Caribe, mi santuario de egún estaba debajo de una ceiba, la Ceiba pentrandra. Sin embargo, en entornos urbanos, he tenido que conformarme con santuarios interiores temporales. En el Caribe, el uso de bananos es común pero no exclusivo. En el entorno urbano donde el espacio al aire libre puede ser un factor limitante, uno puede erguir santuarios a los egún temporales con rituales Orisha particulares en mente y luego desmontados. Esos santuarios temporales se encuentran a menudo en baños o cerca de un desagüe.


Altar provisional para los egún

Una ilé establecida tendrá una ubicación designada, ya sea en el interior o al aire libre, y, el santuario se mantendrá durante todo el año y se atenderá semanalmente. En este santuario, puede encontrar un vaso de agua y un poco de melao de caña, un vaso de agua y miel, un trago de ron fuerte o de agua ardiente, puros, flores, velas y ofrendas de comida, que pueden variar dependiendo de muchos factores. Un bastón llamado Opa Egún, a menudo decorado con cintas de nueve colores y campanas, también se usa para llamar al egún. Existen otros elementos y herramientas necesarios para ofrecer sacrificios de sangre de palomas, gallos y gallinas, práctica que hay que aprender en persona. Los sacrificios deben estar justificados. La vida es preciosa y se ofrece solo cuando es necesario. Las casas de oloshas donde Ifá es céntrico tendrán una teja de barro preparada por un babalawo en el santuario, el odú Ogbe Juani habla de su origen. Otras casas tendrán un pashán, un manojo de nueve ramas del árbol Espadaea amoena, autóctono de Cuba. Incluso hay un patakí que justifica el origen del pashán.


Dicho esto, un santuario muy básico constará de elementos simples y, en ausencia de una persona que guíe a un neófito en persona, la simplicidad es imprescindible.


En muchas casas de orishas, ​​el opa egún o bastón a los egún es una herramienta preparada por un padrino o madrina y entregada a un neófito para que aprenda a invocar las fuerzas de sus egún mediante la instalación de un santuario simple y golpeando el suelo para invocar a ancestros. Aquí está el punto de debate, ¿es un palo solamente un palo? ¿Puede cualquier bastón sencillo servir para este propósito? ¿Necesita una persona pasar por un ritual elaborado para recibir uno? ¿Es costoso este ritual?


Aquí están mis pensamientos sobre el asunto:


¿Opá egún o un palo cualquiera?

Desfile de egungún

Algunas personas pueden ver el opa egún como solo un palo con el único propósito de golpear el suelo y despertar a los muertos. Sin embargo, para otros, representa una especie de rito de paso y, por lo tanto, el proceso de obtener y consagrar un palo de egún adquiere su propia importancia. Para mí, el opa egún es importante y he realizado un esfuerzo considerable para adornarlo y vestirlo mucho más allá de las habituales nueve cintas y campanillas. He creado una cobertura con telas de nueve colores y campanitas y adornos que me recuerdan a la costumbre de la mascarada egungún que se ve en la tierra yoruba.


Sugeriría que antes de que cualquier persona acepte recibir un opa egún, entienda bien lo fundamental de la veneración a los egún, su función y su proceso.


Ejemplo de opa egun con cintas y cascabeles

El encontrar y hacer una lectura del palo. El primer paso es encontrar el palo. No todas las oloshas tienen los mismos dones. Si bien es perfectamente aceptable y práctico que alguien compre un bastón o busque un palo en el bosque, lo vista y lo use como está, puede haber más de una forma de obtener resultados comparables e incluso más específicos. Una persona que tiene un don para comprender las plantas puede ser más adecuada para encontrar un palo con propiedades que mejor encuadren con los egún y con la persona que lo poseerá. Nadie puede debatir el hecho de que las plantas tienen su ashé y sus atributos. Es una bendición tener un mayor que comprenda a la naturaleza y pueda usar esas habilidades para el beneficio de otros.


El hacer una lectura. El proceso de hacer una lectura para determinar si el palo es el apropiado o no, puede que sea una innovación para darle más grandeza al ritual. Sin embargo, para un olosha que carezca de conocimiento de flora, el usar un método adivinatorio para confirmar si el palo será el indicado para el que lo recibirá no es algo descabellado. En realidad, lo que esto refleja es el conocimiento de las plantas del individuo, o, la falta de conocimiento que tenga.


Tome en consideración que los oloshas en su formación deben aprenden a preguntar antes de actuar y de obtener permiso para hacer las cosas.


Intención versus necesidad. El ir al monte a buscar un palo, lo cual ahora se ha elevado a ser un ritual, ¿es necesario? No. El propósito del opa egún es el de ser golpeado rítmicamente contra el suelo mientras se hacen las oraciones y canciones necesarias. Por tanto, desde el punto de vista mecánico, en mi opinión, cualquier palo sirve para dicho propósito, sea que esté adornado o no, si es que hay otros elementos rituales en el rincón ritual para los egún tal como lo son el pashán y la teja de muerto. Supongamos que esos dos elementos no estén disponibles. Entonces, la intención tras el ritual de “preparar” un palo para los egún adquiere una relevancia diferente ya que el opa egún va a ser el centro del área para veneración a los egún y el palo se considera como un instrumento necesario para el ritual y su creación debe ser apoyada por un acto de intención.

Ave sankofa adorna el opa egún de Omimelli

La importancia y el significado. Estas son dos cosas diferentes. Puede que para alguien no sea particularmente importante el usar un palo de escoba o un bastón para dar golpes sobre el suelo. Ambos cumplen con el mismo propósito, hacer ruido y mantener un ritmo durante las oraciones. Sin embargo, el significado del opa egún adquiere otro sentido dependiendo de quien lo prepara, de la conexión con dicha persona, del conocimiento que esa persona posea en muchos aspectos y, de lo que dicho instrumento representará en la devoción ritual de un individuo. Lo que para unos puede ser insignificante, para otros es sumamente importante.


Un instrumento introductorio. ¿Qué busca lograr un olosha al entregar un opa egún? Para muchos, el opa egún quizás sea la única herramienta que tienen en su santuario de egún. Incluso puede ser la única herramienta que necesite para su desarrollo espiritual; no todos estamos llamados a convertirnos en oloshas. Por lo tanto, el opa egún adquiere un significado adicional como objeto ritual no solo para golpear el suelo sino para apoyarse y enfocarse durante un ritual. Para otros, que vienen a las prácticas lukumí como conversos, el opa egún puede convertirse en una herramienta introductoria o de entrada que les permitirá iniciar un régimen fundamental de oración y devoción conectándolos con el elemento que nos une a todos: Egún.

Sancocho o ajiaco

Costo. "Poderoso caballero es don Dinero". El Sr. Dinero es un caballero verdaderamente poderoso, pero cuando se trata de opa egún y de mis ahijados, el dinero no es una consideración crucial. Es parte de mi rol de madrina transmitir tradiciones y cuidar a los egún porque ellos cuidan de nosotros. Todo lo que he pedido es que contribuyan a cualquier material que se necesite. Parte del proceso de opa egún incluye un servicio adecuado a los egún con una gran variedad de ofertas de alimentos que requieren un tiempo de preparación considerable, recursos y conocimientos. Considere que puedo ser una excepción a la regla y que la mayoría de los oloshas pueden pedir una remuneración, y, que no estoy juzgando ni imponiendo mi punto de vista sobre cómo conducen sus asuntos.


Me gusta indicarle siempre a mis ahijados que yo espero que ellos ayuden a preparar las ofrendas de egún, lo que en sí mismo es una lección crucial y parte de mi proceso al dar opa egún. Siento satisfacción personal al pasar tiempo con mis ahijados en la cocina y, en general, en un entorno ritual. La comida y el compartir la comida son parte integral de este proceso. Sin un buen ajiaco, no hay ancestros felices; pero bien, el ajiaco es solo uno de los muchos platos que se preparan en mi cocina.


Habiendo dicho esto, fuera de mis ahijados, si alguien quiere tener su opa egún, eso es un asunto diferente. No veo nada malo con cobrar un precio justo y razonable por los materiales, el trabajo y el conocimiento necesario para hacer las cosas bien. Y para citar al famoso Forrest Gump, “esto es todo lo que tengo que decir del tema”.


Omimelli

Oní Yemayá Achagbá

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