¡No le ofrezcas coco a Eleguá!


Pintura de Eleguá por Omimelli.

La vida de un aleyo tiene sus retos. Deje que comparta una lección que aprendí cuando vivía mi vida como aleyo, de esto hace más de 25 años. La aventura tiene que ver con una de las ofrendas más básicas ofrecidas en la santería: obi omi tutu o coco con una jícara de agua fresca.


¿Quién no ha sido presa del encanto de Eleguá? Claro está, el es el primer orisha que por lo general entra por la puerta de la casa de un aleyo y se asienta a reinar en silencio sobre su nueva morada y a disfrutar de las atenciones de su nuevo guardián.


Yo estaba alistándome para ver el episodio de cierre de temporada de los X-Files con mi exesposo quien hoy día es un olo Obatalá. En aquel entonces recién habíamos recibido cada uno nuestros Guerreros y estábamos en el proceso de hacer nuestras ofrendas semanales. Yo hice las mías sencillas, omi tutu, un buen cigarro y una generosa cantidad de ron que le rocié. Luego de una lectura con los cocos, el Sr. Personalidad me dejó saber que estaba satisfecho.


Entonces, me acomodé en mi sofá, me quité las chancletas y prendí la TV.

How does Eleguá feel about the X-Files?

Mientras tanto, mi ex decidió que él quería ser extra atento con Eleguá y le ofreció a babá obi omi tutu además de su habitual ron y cigarro. Eleguá con gusto aceptó recibir esta ofrenda adicional. Mi ex le puso coco seco y una jícara de agua fresca al igual que su ataná melli o dos velas blancas. Entonces, para asegurarse que todo estaba hecho a satisfacción de Eleguá, él usó el oráculo del coco.


¡Okana! La temida letra que significa NO fue lo que salió. Tenga en mente, él se sabía bien la moyugba (oración que se hace antes de tirar coco) y estaba en proceso de preparación para hacer kariosha o la iniciación para quien se va a consagrar a los orishas. Su único propósito con esta lectura era cerciorarse que la ofrenda fuera aceptada.


Lo sentí venir a la sala con una cara de medio espanto y sorpresa. El programa ya había comenzado y yo no le hice mucho caso. Entonces él se fue a preguntar a Eleguá si es que faltaba algo. Eleguá respondió eye ife, un sí rotundo. El orisha quería su coco partido por la mitad, lo cual fue hecho rápidamente. Nuevamente, mi ex volvió a tirar el coco para asegurarse que hizo lo propio. Lo escuché decir nuevamente, Okana. Me fijé en la hora. El programa ya estaba poniéndose bueno y yo estaba esperando que hiciera su aparición mi personaje favorito, el Smoking Man. Tenga en mente que en aquel entonces no existían los DVR y nosotros no teníamos una grabadora VHS.

El coco se puede ofrendar completo o partido.

Esta vez Eleguá quería más, su coco debía estar sacado de la cáscara y puesto en un plato. Otra lectura para confirmar y sale otro Okana. Yo ya me estaba sospechando que Eleguá estaba en su rol de maestro. Yo seguía disfrutándome el programa en la sala y escuchando a mi pobre ex sudando la gota gorda tratando de aplacar a Eleguá.


Finalmente, con solo 30 minutos restantes del programa, oí a mi ex en la cocina buscando el guayo para rayar el coco que había ofrecido en pedazos. Sentí pena por él. Estaba tratando de rayar el coco lo más rápido posible si rayarse sus dedos delgados y elegantes.


Finalmente, Eleguá dio, con un eye ife, su bendición a la ofrenda de dos velas, una bonita montaña de coco rayado y una jícara de agua fresca. Mi ex corrió a la sala justo cuando el final de temporada de los X-Files había terminado.


El rayar coco requiere de agilidad y experiencia.

En la vida, Eleguá nos recuerda que él es el maestro por excelencia. Con el aprendí que el ofrecer obi omi tutu es una ofrenda elegante que puede ser presentada de varias maneras. Puede ser el coco entero, el coco sacado de la cáscara y puesto en un plato, puede ser rayado nítidamente con la parte oscura incluida o puede ser rayado sin la parte oscura como una montaña de nieve tropical. Todo depende del humor de Eleguá, a quien con amor llamo el Sr. Personalidad.


Maferefún babá mi Eleguá por todas tus lecciones y por tu sabiduría infinita. No importa cuán buenas sean nuestras intenciones de agradar, nunca trabajes con tus orishas con prisa. Ellos merecen siempre todo tu tiempo, tu enfoque y tu atención.

No nacemos sabiendo, por tanto, me gustaría mucho saber que lecciones has aprendido con Eleguá y cuales han sido tus aventuras y pequeños percances con el Sr. Personalidad. Si gustas envíame un email (Omimelli@gmail.com) o has login para dejar un comentario.


Omimelli

Oní Yemayá Achagbá

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