Oyá, mi madre adoptiva

Nota de la editora: Este artículo fue publicado originalmente el Blog The Mystic Cup el 17 de julio de 2010. Al final del mismo se listan los comentarios originales hechos por lectores. Entre los comentarios figura uno de mi padrino Yeguedé.


Nací de las aguas eternas y azules. Soy una criatura de agua, de las aguas gemelas donde el río y el mar se juntan. Y, por tanto, siempre pensé que mi vertiente principal de conocimiento procedería de las aguas de Yemayá y Oshún, pero habría de descubrir algo diferente.


Años después de haber pasado por Kariosha, la iniciación como sacerdote de los orishas, me encontré sin una casa de orisha o ilé donde crecer y florecer. Las razones que me separaron de mi padrino fueron varias, pero una fue un factor de gran peso. Para él las mujeres en la santería pertenecen en la cocina, frente a una máquina de coser o como colaboradoras en algunos rituales, pero no como adivinadoras o en roles más allá de lo estético. Mi punto de vista es que las mujeres en la santería son preciadas y que no se deben limitar sino apreciar. El consejo de las mujeres debe ser codiciado y respetado por su naturaleza instintiva y llena de sabiduría de sobrevivencia, por sus poderes únicos de creación, su capacidad de alimentar el alma y la imaginación y por mantener vivas las tradiciones. Debemos apreciar el talento de las mujeres leyendo el dilogún (16 caurís) y el obí (coco).


¿Cómo no honrar a la mujer si damos reverencia a Yemayá, Oshún y Oyá y a muchos otros orishas mujeres por este mismo tipo de cualidades antes descritas? ¿No son ellas nuestras madres, nuestros modelos?

Algunas de las primeras y más poderosas iyaloshas (madres de santo) en Cuba eran mujeres que sabían sus oddús y que podían tirar los 16 caurís con confianza y poder. Luego de mucho meditar y de luchar con mi corazón, llegaba una y otra vez al mismo resultado: ¿Por qué abandonar lo que sé que es mi legado? Hay veces en que cuando comenzamos con devoción un camino en busca de conocimiento y de cumplir con nuestro destino individual, terminamos diciendo adiós a los padrinos que habíamos seleccionado con amor. Pero todo es tal como debería ser.


Conocí a José Merced, Yeguedé hace casi 10 años por medio de Sylvia Merced, Ibú Yerí, su madre, que está igbaé bayén ntonú. En ese entonces yo no estaba buscando abandonar mi casa de santo, pero la división entre mi padrino y yo continuaba creciendo. Me habían invitado a participar en un kariosha en casa de José y al ir conocí a bastantes personas allí.


Esos fueron momentos felices. El ayudar a iniciar a una persona es emocionante, hay muchas expectativas bonitas y un gran sentido de comunidad que alegra el alma. Con el pasar del tiempo tuve la oportunidad de interactuar con José Merced en varias circunstancias tanto sociales como religiosas. Escuché lo que la gente tenía que decir sobre él y observé su dedicación para con los orishas, el crecimiento de su casa de santo y el tiempo que le dedicaba a enseñar a los que querían progresar. De igual manera José Merced ayudaba a sus ahijados a crecer y a alcanzar sus metas religiosas.

Eventualmente, mi esposo se inició bajo José Merced y yo le apoyé en su decisión de dejar la casa de santo donde hice mi kariosha en San Antonio, TX. Poco después, mi hijo se inició con Yeguedé y por tanto mi presencia en la casa se convirtió el algo natural. Sin embargo, los hijos de Yemayá tienen que respetar ciertas barreras, por ejemplo, yo nunca hubiera podido ser ahijada iniciada por Yeguedé porque él es un Baloyá y a los hijos de Oyá se les prohíbe hacer kariosha a los hijos de Yemayá, como lo soy yo. Pero, como mi kariosha ya estaba hecho, estaba en la libertad de pedirle a Oyá que me diera asilo en su casa y a Yeguedé que me representara como padrino.


Existe una vibración y conexión natural orgánica que emana de los orishas del padrino y fluye hacia los de sus ahijados, y por mucho que se aceptada y querida en la casa de Yeguedé, siempre voy a extrañar ese nexo. En mi trato con hermanos de la casa he tratado de no destacar mis años de iniciación que sobrepasan a muchos de ellos y de no tratar de tomar asignaciones codiciadas en rituales u otra conducta de esta índole. Me hace feliz el contribuir como pueda a la maquinaria de una casa de orishas llena de actividad.


Un día mientras estaba barriendo el suelo en cuarto de santo, en preparación para un wemilere (una fiesta con tambores consagrados) me sentí tocada por Oyá y le agradecí desde lo profundo de mi corazón por haberme protegido y guiado y por su amor para conmigo. Me sentía feliz de haber confeccionado el atuendo de baile para mi nuevo padrino y por poder estar ahí y sentirme apreciada. El día continuo como de habitual, la fiesta fue hermosa y la casa estaba llena de gente. Oyá montó a mi padrino y se veía como realeza en el hermoso atuendo. Yo no cabía de gusto al ver que tanto él como el bailarín del tambor estaban vestidos por mis manos con ropa hecha con gran amor.


Mi padrino, aún estaba montado por ella, y para mí es natural decir que ella estaba sentada en la silla, con un recipiente de agua a sus pies y todo mundo rodeándola. Con sus manos me hizo un gesto para que me acercara y le lavara los pies. Por poco me desmayo de la felicidad. Podrás pensar que lavarle los pies a alguien es degradante…pero para mí es un gran honor. Oyá pedía mi ayuda en su transición de regreso a Olodumare, al cielo. De inmediato me di a mi tarea y mientras lo hacía, Oyá me pasó la mano por la cabeza y me dijo unas palabras que se grabaron en mi corazón tal como Yemayá marcó mi cabeza hacía ya muchos años.


“Ven a esta que está aquí, ella no nació de mí, pero es mía. Ella es mayor que muchos de ustedes, pero les deja su lugar en lugar de envanecerse. A ella le hace feliz limpiar el lugar donde me tiene y me agradeció hoy en silencio, pero la escuché tan claramente como si hubiera hablado en voz alta. Ella tiene un lugar en esta casa de orishas como lo tienen ustedes que nacieron de mí, por su devoción y por haberme traído a un hijo para mí (mi esposo) y por haberme parido uno para que fuera también mío (mi hijo mayor)”.


Algunas oraciones no tienen palabras, pero las respuestas que logran son como rayos. Gracias Oyá por proveerme un padrino que me nutriera y me respetara, y a ti por ser tan grande como mi madre Yemayá. Maferefún Yemayá por haberme guiado a la puerta de Oyá.

Nacida del agua, de las aguas, de los océanos salados y los dulces ríos…y criada por los vientos. Maferefún Orisha.

Omimelli

Oní Yemayá Achagbá

Comentarios de lectores

Montse dice:

7/17/2010 a las 1:13 pm

Bueno estoy sin palabras la verdad, hay que cosas que se escapan a mi entendimiento pero bueno creo que también las formas de pensar ya no las creencias, sino simplemente las culturas, hay un abismo, gracias que dios y la fe nos unen, siempre y cuando no seamos fanáticos y obsesivos con los demás estaremos unidos, al menos eso espero ashé.


Omimelli responde:

7/17/2010 a la 1:21 pm

Hola Montse, pregunta lo que no entiendas, con gusto explico lo que pueda. Sí es lindo tener la fe como factor común y no el fanatismo o el dogma. Las experiencias son lo que nos unen.

Cari dice:

19/12/2010 a la 1:43 pm

La bendición Omimelli …solo puedo decirle que he terminado de leer su anécdota con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta pues yo estoy de iyawó oni Yemayá …pero Oya fue la que me defendió y por eso me siento tan identificada con usted…

Yo también me separe de mi madrina por razones que no amerita mencionar …pero parece que esto está de moda. Que Yemayá nuestra madre nos de la bendición y Oyá nos cubra con su fuerza y entereza…ashé Omí Dina.


Omimelli responde:

19/12/2010 a las 3:08 pm

Saludos Iyawó,


Definitivamente Oyá es un gran bastión para las hijas de Yemayá, nadie debe dudar esto.

Da mucha pena que los llamados mayores de hoy día olvidan lo vulnerable que son los iyawós durante su periodo de kariosha y durante los doce meses subsiguientes.

Cuando los padres pierden el respeto por sus recién nacidos, que no se quejen luego de verse solos y olvidados en sus años posteriores.


Lo que estamos viendo no es un asunto de moda, es un asunto de reproducción desenfrenada. No se debe parir sin antes estar preparados para hacerlo. Hoy día muchos empujan a sus ahijados a parir como ratones y el resultado es ver esta clase de resquebrajamiento en nuestras casas de santo.


Me alegro que Oyá también te cuide y que mis palabras hayan resonado contigo.

Omimelli


Rosario González dice:

12 de febrero de 2011 a las 2:27 pm

Hola a todos,

Es una historia muy hermosa, que cala en el corazón de quienes creen en los orishas, eres muy afortunada por haber recibido esa bendición de Oyá, sus palabras son como mágicas, como solo una diosa puede decirlas, tu amor por ella ha sido recompensado con esas dulces palabras ,del modo más sencillo que uno pueda imaginarse ,te ha dicho que te quiere y el amor es lo más grande que hay. Que siempre Oyá te bendiga, para que nos sigas enriqueciendo con tus conocimientos. saludos


Omimelli responde:

12 de febrero de 2011 a las 4:31 pm

Rosario,

Muchas gracias por tus palabras, de verdad que me tocaron y me alegraron el corazón.

Omimelli


Ian dice:

16 de abril de 2011 a las 11:48 pm

Hermoso todo lo que cuenta, soy hija de Ianshá, amo a mi madre con todo mi corazón, y siempre me ha salido en la lectura que Madre Iemanja me protege en todo. Me emociono mucho lo que cuenta. bendición.


Farah Huerta dice:

14 de junio de 2011 a las 6:07 pm

¡¡Me da gusto que mi madre OYA te haya tratado bien ella es muy linda, déjame te cuento yo tengo que traer un iddé de OCHUN porque Oshún acompaña a OYA cuando hice santo eso me lo dijo el oriaté!!


Omimelli responde:

14 de junio de 2011 a las 10:13 pm

Hola Farah,

Hay que seguir las indicaciones de los mayores. 🙂 Oyá es lo máximo.

Ashé

Omimelli


Yeguedé comenta:

1ro de octubre de 2011 a las 6:54 pm

¡Wao! No sé ni por donde comenzar a escribirte unas cortas líneas. Ha pasado ya un tiempo desde este evento el cual cuando ocurrió lo compartiste conmigo y para mi también fue de mucha alegría y sentimiento. Cosa que me lleno de alegría pues mi casa no es mi casa sino la casa de Oya quien la ha gobernado por muchos años y lo seguirá haciendo.

Fíjate Omimelli yo al igual que tu visitaba otra casa de Osha allá para el 1974. Por cosas de la vida tanto yo como mi familia partimos de ese ilé y fuimos a otro a diferencia tuya para esa fecha yo aún no estaba iniciado. Fue en ese entonces cuando conocí a Raquel Vázquez, a quien muchos las conocen por Raquel Rohena pues ese era su apellido de casada.

En el Ilé anterior que yo visitaba aún no se me había determinado mi ángel de la guarda y mi madrina en aquel entonces tenía coronado Yemayá.

De más estar decir que ese Orisha para mí siempre ha sido un bastón y me defiende con garras y dientes. Pero el destino si sabe lo que nos tiene deparado y nosotros no.

Madrina Raquel-Oddulamí a quien tuviste el placer de conocer y compartir personalmente con ella tenía coronado Obatalá. Cuando mi ángel de la guarda es determinado y al saber que era Oyá quien regia mi cabeza pude entender el porqué de ese cambio en casa de Osha. Me corone en el 1979. En aquellos años como es lógico los aleyos no sabíamos nada pues todo era mantenido en secreto y la Internet no existía. Siempre mi madrina me decía paciencia y humildad y todo lo sabrás a su debido tiempo. Me corone cuando tenía apenas 17 años y ahora al transcurrir el ya 33 año puedo entender muchas cosas he aprendido y siempre he mantenido en mi pensamiento las palabras de Madrina. Paciencia y humildad. Palabras con luz y bien sabias. Yo me alegro que tu hayas vivido esa experiencia y siempre permaneceré aquí para ayudarte en todo lo que este a mi alcance pues soy un siervo servidor de mi madre Oya a quien adoro y venero pues en la vida he logrado muchas cosas en compañía y por medio de ella.

Cosas vienen cosas pasan como en todo. Altas bajas, alegrías, depresiones, llanto, diferencias, pero siempre sé que ella esta ahí para guiarme, protegerme, consolarme y asistirme en todo lo que necesite.

Gracias por compartir con el mundo esta anécdota tan significativa en tu vida. Sabes que acá siempre tendrás una mano que te brindara consuelo, felicidad, alegría y gozo. Con mucho Amor y Respeto…. pero en estos momentos también te digo como me fue dicho a mí en una ocasión “con Paciencia y Humildad” todo es alcanzado en la vida.

Gracias por ser tan respetuosa y bien dedicada ahijada y gracias por siempre confiar y acordarte de mí. Saludos a mis ahijados Elefunké y Ogún Addá Araí. Un beso y un fuerte abrazo.

Que mi madre Oya los continúes bendiciendo siempre.

¡Suerte!

Padrino Yeguedé


Omimelli responde:

1ro de octubre de 2011 a las 10:30 pm

Padrino,

Ahora soy yo, la que siempre tiene muchas palabras, la que se quedó corta de ellas. Que mejor que añadir que al que buen árbol se arrima, buena sombra la cobija y si nos sopla una brisita sabrosa de Oya, tanto mejor.

🙂

Los muchachos te envían un abrazo y Elefunké también.

Alafia babá.

Omimelli

Baba Eyiogbe dice:

February 20, 2012 at 8:37 pm

Buenas:

Su relato sobre Oyá me emociono mucho, al punto de que empecé a llorar. Se nota el amor y el respeto que siente por los orishas. Mi ángel de la guardia es Shangó, no lo tengo coronado todavía, pero sé que tengo camino de Osha. Yo nunca he tenido mucha afinidad con esa orisha, porque le confieso que me inspira mucho temor y además he conocido algunas personas que son hijas de ese orisha y la forma de esas personas no me ha gustado, es como si no tuvieran química conmigo. Pero sin embargo me ha sucedido algo relacionado con esa orisha, resulta que mi madrina tiene un Eggún con acción de Oya que me defiende como si fuera su hija y siempre me pide que la atienda. Y hace poco un babalawo que me estuvo mirando me dijo, el día que te corones santo y vayan a preguntar quién es tu madre que pregunten primero por Oyá. Y yo me quede como en shock puesto que siempre me sale Yemayá u Oshún sacando la cara por mí.

Omimelli responde:

22 de febrero de 2012 a las 5:10 am

Baba Eyiogbe

Me da mucho gusto saber que mi relato resonó con usted. Cuando uno comparte cosas del corazón las personas sensibles se pueden relacionar de manera directa.

🙂

Omimelli

Iburelekun dice:

August 27, 2012 at 6:37 pm

He terminado de leer su relato, y las lágrimas se me rodaron. Yo como usted tengo tanto que agradecer a Oya. Coronada con Yemayá, pero mi hija de ahora 6 años, se corono OYA a la edad de 1 año 3 meses. Le debo tanto a Oyá tanto como la vida misma de mi niña, ella me la prometió cuando yo ni siquiera pensaba en tener un hijo, y su cabeza también es de ella.

Maferefún Yemayá todos los días de mi vida, pero también Maferefún Oyá.

Omimelli responde:

El 31 de agosto de 2012 a las 3:55 pm

Iburelekun,

Me alegro mucho que nos hayas visitado y que te haya conmovido lo que compartí. Realmente Oyá es espectacular. Espero que nos sigas visitando y que compartas tus vivencias con los otros lectores que acá sacan un ratito para atestiguar en este viaje espiritual colectivo.

Omimelli

Gloria M. Prieto dice:

El 3 de febrero de 2013 a las 5:06 am

Omimelli su relato me emociono como buena religiosa a su vez ver mi familia amada en el regazo de Oya es una alegría indescriptible, yo como hija de Yemayá te diré que vivo eternamente agradecida de OYA y de tu amado padrino

Pase por. ¡¡¡¡¡¡Algo similar y encontré un hijo de Obatalá que me abrió su corazón y me cuida como nadie!!!!!! Maferefún Oyá todos los días de. Mi vida la amo y vivo agradecida de ella una eternidad

Bendiciones a tu padrino, José Merced

Elle Omo Oyà dice:

El 14 de abril de 2013 a las 9:22 am

¡Que Hermoso! Se me cayeron las lágrimas de la emoción al leer su relato …

Oyá Yansa es maravillosa, la amo con todo mi akokán. Maferefún mi madre todos los días de mi vida!!!

Omimelli responde:

El 15 de abril de 2013 at 3:05 am

Elle,

😉

Omimelli


Adonis dice:

15 de abril de 2013 a las 12:18 pm

Hermosísimo su testimonio, sobre todo por la devoción religiosa suya, su texto está impregnado de muchísimos valores que las casas de santo de hoy en día debían incorporar para una mayor unidad y fraternidad entre padrinos y ahijados, y entre hermanos de santo, sin importar solvencia económica, género, sexo u orientación sexual. La admiro y no se detenga, funde usted su propia casa religiosa y siga practicando esa comunión divina que la ha acercado mucho más a los verdaderos orishas, esos que habitan además de en nuestra lerí, en nuestros corazones.

Omimelli says:

April 15, 2013 at 6:34 pm

Hola Adonis

Gracias por visitar el blog y por tus palabras.

Saludos

Omimelli

Caro29 dice:

El 28 de abril de 2013 a las 6:51 pm

Lloré mucho al leer este relato.

Quisiera pedirle en nombre de todos los Santos, los Orishas, su ayuda, claro si está a su alcance.

Soy de Venezuela, pero quiero saber si su Casa de Santo tiene representantes en mi país (Caracas) y si puede recomendarme a alguien de su confianza para poder plantearle mi problema y ver si, de alguna forma, logro resolverlo.

Quiero darle las gracias de antemano, por su valioso aporte e interesantes temas, realmente dan qué pensar. Gracias.


Omimelli says:

April 19, 2013 at 4:17 am

Caro,

Nosotros no tenemos una rama en Venezuela. Sin embargo, mi padrino viaja mucho y a lo mejor pueden ponerse de acuerdo y coincidir en uno de los viajes que él haga.

Si gustas que te escriba y quieres que te de alguna orientación, envíame una nota a mymysticcup@gmail.com.

Omimelli


Caro29 dice:

El 20 de abril de 2013 a las 3:21 am

Hola Omimelli, ¡Buenas Noches!

Un millón de gracias por responderme, eres amable al hacerlo. También le doy infinitas gracias a Olofi y los Orishas.

Claro que te escribiré al mail que me dices. Muchísimas gracias y que la Grandes Madres: Yemayá, Oshún y Oyá te continúen bendiciendo siempre, y por supuesto, como tú le dices el Sr.Personalidad también te bendiga.

Omimelli says:

El 21 de abril de 2013 a las 11:55 am

🙂 Mr. Personality es lo máximo.

Omimelli

Dice Rosario Hessel:

El 23 de abril de 2014 a las 4:26 am

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Dice IVONNE LEE SANCHEZ:

El 28 de enero de 2015 a las 10:27 pm

HOLA YO SOY HIJA DE OYA PARA MI MADRE ME CAMBIO LA VIDA YA QUE PERMITIO SER MADRE, ALGO QUE NUNCA HUBIERA PODIDO LOGRAR ELLA LA AMO CON LO MAS PROFUNDO DE MI SER, LE DOY LAS GRACIAS POR SU INFINITO AMOR, SU PACIENCIA Y SU MISERICORDIA. ACHE PARA TODOS.


Omimelli responde:

El 4 de febrero de 2015 a las 2:34 am

Ivonne,

Es muy bonito escuchar testimonios como el tuyo. Maferefún Yansán todos los días.

Omimelli

Dice Rosita:

El 27 de marzo de 2015 a las 6:33 pm

OYA mi madre te AMO… Orgullosa de ser tu hija y espero en Olofi coronarte pronto…

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